domingo, 17 de octubre de 2010

10 puntos para transformar a México

 

Hace un año, en su mensaje a la Nación con motivo del Tercer Informe de Gobierno, el Presidente Felipe Calderón planteó a los mexicanos una agenda para transformar de fondo al país con 10 puntos.

 

Ver enlace:

 

http://www.presidencia.gob.mx/infografias/2010/09/02/resultados_diez_puntos/

 



domingo, 10 de octubre de 2010

Matrimonios al “ahí se va…”

Por: Querien Vangal

Octubre / 2010

 

 
1. "ahora se han alargado los plazos para tener hijos. Cuando no los hay, las parejas se separan con más facilidad; precipitan las cosas antes que nazcan los hijos".

 

2. "En la gran mayoría de estas separaciones, las mujeres son autosuficientes, "un factor que les permite no permanecer en una situación tóxica" (sic!)

 

Pero las principales causas son tres: Problemas de "incomunicación", infidelidad y antecedentes de padres separados.

 

"La falta de diálogo pasa porque hombres y mujeres esperan cosas distintas del matrimonio y nadie, ni los colegios, los prepara".

 

Esta frase nos lleva a publicar trechos de un artículo escrito por Plinio Corrêa de Oliveira sobre el papel predominante de los factores psicológicos en la inestabilidad del matrimonio.

Divorcio y Romanticismo

 

"Los modos de ser y de sentir que el romanticismo creó son de hecho enteramente ajenos a los hábitos mentales y afectivos de nuestros contemporáneos. En lo que dice respecto al matrimonio, ¿es verdad que la actitud del hombre de hoy no sufre ninguna influencia romántica? ¿Qué relación existe entre esta influencia y el problema del divorcio?

 

Antes de nada, acentuemos, que el romanticismo es esencialmente frívolo. El supone de buen grado las mayores virtudes en la "heroína" o en el "héroe". Pero en el fondo estas virtudes pesan muy poco en la balanza, como factor de supervivencia del afecto recíproco.

En efecto, el sentimentalismo perdona generalmente, sin gran dificultad, defectos morales reales, ingratitudes, injusticias, y hasta traiciones. Pero no perdona trivialidades. De modo que -para tocar en la carne viva de la realidad es necesario ejemplificar- un modo ridículo de roncar durante el sueño, el mal aliento, cualquier otra pequeña miseria humana, en fin, puede matar inapelablemente un sentimiento romántico… que resistiría a las más graves razones de queja. Ahora bien, la vida cotidiana es un tejido de trivialidades, y no hay persona que en el convivencia íntima no las tenga más o menos difíciles de soportar. Por esto, ya se tomó banal hablar de las desilusiones que vienen después de la luna de miel. "Pasado este período" me dijo el cierta vez alguien: "mi esposa no me dio ninguna decepción, pero me llenó de desilusiones". Y como el romanticismo por esencia y por definición es todo hecho de ilusiones, de afectos descontrolados e hipotéticos hacia personas que sólo serían posibles en el mundo de las quimeras, la consecuencia es que en poco tiempo los sentimientos que eran la única base psicológica de la estabilidad de la convivencia conyugal, se deshacen.

 

Naturalmente, una persona así no va al fondo de las cosas; no percibe lo que hay de substancialmente irrealizable en sus anhelos, y juzga pura y simplemente que se equivocó. Le parece que aún puede encontrar en otro la felicidad que su matrimonio no le dio. Habituada a vivir única y exclusivamente para la propia felicidad, habituada a ver la felicidad realizada única y exclusivamente en la satisfacción de los devaneos sentimentales, tal persona juzgará su vida irremediablemente estropeada, si no los satisficiera de otro modo. Y juzgará igualmente frustrada la vida de las numerosas personas que hubieren caído en el mismo "equívoco". De donde el divorcio le parecerá absolutamente tan necesario cuanto el aire, el pan o el agua.

 

¿Qué impresión podrá causar a una persona, que se encuentra en este estado de espíritu, una argumentación seria contra el divorcio, reforzada por el lenguaje frío de las estadísticas? Habituada a divagar, y no a pensar, ella detesta toda argumentación, especialmente cuando es seria. El lenguaje de los números le parece ridículo en asuntos como éste. Hablarle de sociología a propósito de matrimonio y de amor se le figura tan chocante cuanto hablar de los asuntos más técnicos de la botánica a un poeta entretenido en admirar la belleza de una flor.

 

Se comprende, pues, que campañas antidivorcistas, férreamente coherentes en todos sus argumentos, den en un blanco equivocado al querer convencer con argumentos basados en la moral o en el bien del país, a personas únicamente preocupadas en alcanzar la felicidad individual en un mundo de sueño y de quimera.

 

Y aquí llegamos al fin.

 

En último análisis, romanticismo es apenas egoísmo. El romántico no busca sino su propia felicidad, y sólo concibe el amor en la medida en que el "otro" sea instrumento adecuado a tornarlo feliz. Esta felicidad afectiva la desea tan exclusivamente que, si diere rienda suelta a sus sentimientos, saltará sobre todas las barreras de la moral, pasará por encima de todas las conveniencias del bien común, y satisfará brutalmente sus instintos. Y sobre el egoísmo nada se construye… la familia menos aún que cualquier cosa.

 

Es necesario, pues, lanzar una tremenda ofensiva anti-romántica, para mostrar la substancial diferencia que va de la caridad cristiana, toda hecha de sobrenatural, de sentido común, de equilibrio de alma, de triunfo sobre los desarreglos de la imaginación y de los sentidos, toda hecha de piedad y de ascetismo en fin, para el amor sensual, egoísta, hecho de descontroles, de sentimentalismo romántico todavía tan de moda. Es falso imaginar que los verdaderos esposos cristianos son los héroes de romance que por una feliz coincidencia consiguieron hacer un matrimonio auténtico, según el Derecho Canónico, como paso preliminar para la satisfacción de sus pasiones, pero que llevan al tálamo conyugal el mismo estado de espíritu, el mismo egoísmo, la misma falta de mortificación de cualquier amor de aventura.

 

Mientras la concepción sentimental-romántica influya implícita o explícitamente en la mentalidad de los novios, todo matrimonio será precario, pues habrá sido construido sobre el terreno esencialmente pegajoso, movedizo, volcánico, del egoísmo humano.

 

Se dice comúnmente que la familia es la base de la sociedad. Los matrimonios nacidos del sentimentalismo egoísta y romántico son la base de la Ciudad del Demonio, en que el amor del hombre a sí mismo es llevado hasta el olvido de Dios. Los matrimonios nacidos del amor a Dios, y del amor sobrenaturalmente santo al prójimo, hasta el olvido de sí mismo, son la base única de la Ciudad de Dios.

 



domingo, 3 de octubre de 2010

"Hombres y dioses", un conmovedor Thriller Espiritual

Por Lucero Velasco

Octubre / 2010

 

En medio de las montañas del norte de Argelia, viven ocho monjes franceses en la Abadía de Tibhirine. Respetados y queridos por la comunidad musulmana en la que radican, forman parte de la identidad de la región.

 

El asesinato de unos trabajadores extranjeros en manos de terroristas extremistas inicia una ola de violencia. Extranjeros y católicos, la vida de los monjes corre peligro, ante lo cual el ejército de Argelia propone la protección del monasterio. Oferta rechazada por el superior del mismo, Christian de Chergé.

 

Inicia entonces un recorrido en el alma y en el corazón de ocho hombres ante los cuales se presenta la posibilidad de partir de Argelia y abandonar a la comunidad con la cual han entablado profundos lazos de fraternidad, o bien, permanecer en el monasterio ante el peligro de la muerte.

 

Mientras que ellos se sienten inestables, como aves que no saben en qué rama reposar, son percibidos por sus hermanos musulmanes como "la rama en donde reposa la comunidad".

 

La historia se desarrolla principalmente entre los muros de la Abadia de Tibhirine, donde estos monjes cistercienses viven intensamente un proceso de discernimiento personal y en comunidad. 

 

En torno a una mesa, se entrelazarán las reflexiones de ocho hombres cuya duda evoca cuestionamientos ante sus propias convicciones morales, éticas, políticas y el sentido profundo de sus vidas. Habiendo entregado su vida a Cristo al entrar al monasterio, la situación los llama a vivir la radicalidad de esta entrega.  

 

Se trata de la película Ganadora del Premio del Jurado en el Pasado Festival de Cannes, "Des hommes et des dieux" ("Hombre y dioses"), que narra el hecho real del secuestro y asesinato de siete monjes franceses y los meses que preceden a su muerte, en marzo de 1996.

 

Cinematográficamente perfecta, en su reciente estreno en los cines en Francia esta cinta ha sido aclamada por la crítica como una historia absolutamente conmovedora y como un homenaje al amor, por ser profundamente humana.

 

Gracias a los cantos, oraciones, un ritmo particular, el silencio y una absoluta precisión en la iluminación, Xavier Beauvois, su director, presenta de manera impecable la vida monástica, entre trabajo, estudio y oración.

 

Actores que experimentaron, junto con Beauvois, un retiro de tres días en la Abadía de Taimé en Francia y que aprendieron a cantar como los monjes, logran portar con realismo el hábito y exponerlo ante las cámaras con una remarcable espiritualidad.

 

El diálogo interior y en comunión ante la decisión de irse o quedarse en Argelia, basado en testimonios reales, refleja tan profundamente el alma humana, que sería injusto no elogiar la irreprochable dirección de actores y el compromiso de cada uno de ellos con su propio personaje. Aspectos que le han valido a esta nueva joya de la cinematografía los calificativos de una auténtica "Profesión de fe" y de "Thriller espiritual".

 

Entre escenas cuidadas al extremo de la perfección, la obra encuentra su clímax en un momento que evoca la Última Cena de Cristo con sus discípulos. Con el fondo musical de "El Lago de los Cisnes" de Tchaïkovski –el único en la cinta, además de los cantos de los monjes–, la narración se despoja de las palabras. El silencio interior, la confianza y la fe desbordan el alma y se expresan en las miradas, los gestos, las sonrisas. 

 

Filmada en Marruecos, "Hombres y dioses" es también un deleite visual por los paisajes, los colores y las tradiciones del mundo musulmán. Aborda de manera sencilla y estremecedora el diálogo interreligioso. En medio de la brutal violencia y la muerte innecesaria, intenta acercarse al corazón del terrorista. Es sin duda alguna una cinta en donde se siente el amor y se respira la fe.

 

Beauvois, quien no se considera católico o religioso, expresó sentirse identificado con la frase de Juan Pablo II: "No tengan miedo". A lo cual ha comentado, que en un mundo en donde los gobiernos parecen querer infundirnos miedo, resuena esta frase que invita justamente a no tenerlo. Eso expresa su obra: el valor, la libertad humana y el amor que todo lo soporta y todo lo espera.

 

Habla de un hecho real, que hasta la fecha continúa siendo un misterio y un tema espinoso en las relaciones diplomáticas entre Francia y Argelia. Un asesinato, atribuido a grupos islámicos extremistas, y que pudiera ser obra del propio ejército argelino.

 

Una abadía que permanece a cargo de un monje que se ocupa de ella y que sigue siendo un punto de encuentro entre musulmanes y cristianos. Siete tumbas de siete hombres que se abandonaron a su vocación y al Cristo que tanto amaban.

 

"Hombres y dioses" y el tema que trata ha dado origen a una serie de reflexiones, debates, conferencias, dentro de la comunidad católica y de otras religiones en Francia. Ha hecho revivir en la prensa y en la sociedad el deseo de esclarecimiento de estos asesinatos. Pero la cinta no se limita a los creyentes, cristianos o musulmanes, sino a todo tipo de público, pues penetra a las entrañas del corazón del hombre.

 

Ejemplo de su pluralidad es el Premio del Jurado otorgado en el Festival de Cannes y la excepcional recepción en la crítica especializada tras su estreno en salas. Lo atestigua también su recién anunciada selección para representar a Francia en la contienda por la nominación de cintas de la categoría de Mejor Película Extranjera en los Oscar. Esta obra maestra del cine ha sido también homenajeada con el Premio del Jurado Ecuménico y con el Premio de la Educación Nacional, también en Francia.

 

Un gozo artístico, espiritual y humano, "Hombres y dioses" es una película para no perderse y que dará mucho de qué hablar.

 

 

 



Hércules: tragedia de vida y muerte

 

Por Yrlánder Hernández

Octubre / 2010

 

Leer los clásicos está pasado de moda, al menos en las mentes de aquéllos que poseen una visión negativa de lo clásico. Para ellos suena a primitivo, a viejo, a aburrido, a café con amarillo por lo guardado.


De vez en cuando esas obras se abren en las manos de los jóvenes, pero sólo por obligación. Es que los maestros de literatura no han leído el libro "El vendedor más grande del mundo", de Og Mandino. ¡Si tan solo supieran "vender" estas obras con una sonrisa, exponiendo una pequeña introducción!, y resalto: "pequeña", respaldado por Gracián que dijo: "lo bue… si bre… dos veces bue…".

 

Sófocles es un dramaturgo del periodo clásico de Atenas, cuando Pericles era el constructor. De él sólo siete tragedias nos han llegado. Una de ellas es la de "Las Traquinias". Cuenta la historia familiar de Hércules. Un héroe tan fuerte que su nombre adjetivado es sinónimo de vigor, robustez y fortaleza.

 

Hércules, aunque semidiós, es un mujeriego. Lleva casi un año fuera de su casa porque está enamorado de Yala, la hija de un rey vecino, aunque todos creen que está luchando en una guerra. Su esposa Deyanira está sumamente impaciente. Espera el retorno de su amado. Tanta es su nostalgia que envía a su hijo Hilo a buscarlo.

 

Hércules viene de regreso y envía por delante a un mensajero, que guía a las esclavas, frutos del motín de guerra. Deyanira duda de que sean realmente esclavas y bajo juramentos le saca la verdadera historia al enviado de Hércules. Éste le refiere que su señor está seducido por Yala, una de las mujeres.

 

Deyanira no lo puede tolerar y recuerda que un enamorado suyo, Neso, antes de morir a manos de Hércules, le dio un poco de su sangre en un frasquito, prometiéndole que le serviría para ganarse el amor del semidios. Entonces, Deyanira decide encadenar la voluntad de Hércules con aquella sustancia, desconociendo que la sangre de Neso sería letal.

 

Ingenuamente vierte el contenido de la botellita sobre una túnica nueva para su esposo y se la envía como regalo. Hércules al recibirlo se la pone inmediatamente. Mas la túnica expuesta al sol se adhiere al cuerpo del héroe y, cual camisa de fuerza, le ata. Además, la sangre, como un ácido poderoso, le carcome la carne. Deyanira, al verse engañada por Neso, se suicida desesperada.

 

Hércules entre gritos, gemidos y retorcijones llama a su hijo. Hillo, descorazonado al ver a su madre muerta y a su padre que va en camino, se acerca a su padre que le hace prometer obediencia total a sus últimos deseos. Hilo duda un poco, pero jura cumplir su voluntad. Hércules manda que le queme vivo. El hijo se niega. Su padre le recuerda el juramento. Entre lágrimas, procede a cumplir su promesa.

 

Nos encontramos en una situación de eutanasia en la antigüedad. Errores, errores, errores. Hércules cometió uno al enamorarse de Yala cuando ya tenía esposa. Deyanira se equivocó al creerle a Neso. Y entre los dos lograron que el fruto de su amor también errase.

 

Este tipo de errores también son actuales, pero no se pueden seguir cometiendo. No es justo que forcemos a nuestros retoños a obrar mal a causa de nuestros errores. Dicen que el ejemplo arrastra, mas esta frase en negativo es mucho peor.

 

Los clásicos enseñan cómo necesitamos obrar y también nos muestran cómo nos urge no obrar. He ahí su grandeza.

 

Las propias obras, como el sonido, tienen resonancia, así las buenas como las malas. Podemos ser Hércules como el de Sófocles o como el Hércules de Disney, esa película de caricatura que salió hace unos 10 años. Vale la pena ser un superhéroe, pero mejor que un superhéroe es ser un superpadre que sabe reconocer sus errores, arrepentirse y volver a comenzar, salvando así a sus hijos de sus propios errores.

 

 

 



El penoso caso de los maestros mexicanos

 

Por: René Mondragón

Octubre / 2010

 

Mi primer amor

 

Mi primer amor fue una maestra guapísima –así la veían mis infantiles y castos ojos– a la que le decíamos Mimí. Era la titular de mi glorioso cuarto año de primaria, estudiado en una escuela de gobierno en Tlalnepantla.

 

Nos quería mucho y nos exigía mucho, por eso el grupo fue de los mejores en aquella generación. Creo que la maestra Mimí perfiló mi vocación como aprendiz de escribano. Cada falta de ortografía había que escribirla correctamente y repetirla 300 veces en una libreta especial que mamá me había comprado.

 

Creo que aprendí la lección porque sigo bendiciendo la oportunidad que Dios me regaló con una maestra como ella. No sé si se casó y me traicionó. De todos modos la sigo recordando con cariño; como si fuera Sidney Poitier, pero en bonito.


 
¡Oh, infame dolor!

 

Aunque este lamento borincano más bien parezca un reclamo del Rigoletto de Verdi, la verdad es que sí provoca una tristeza que da mucho que pensar; sobre todo ahora que tanto "Iniciativa México" como "El búho no ha muerto" de Ferriz de Con, están haciendo esfuerzos denodados para elevar nuestra competitividad como país.

 

El infame dolor es provocado por una sorpresa que, aun cuando es un secreto a voces, cada vez que se menciona lacera y lastima el presente de nuestros niños, amén de comprometer el futuro de las nuevas generaciones.

 

El tema es simple: ¡cuatro de cada seis maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) reprobaron el Examen Nacional de Actualización. ¿No es como para tomar un perejil y cortarse las venas en la estación del Metro Balderas?

 

Los ilustres mentores en cuestión –imaginen la situación, mis adorables lectoras y gentiles lectores– son los encargados del proceso de enseñanza-aprendizaje en preescolar, primaria y secundaria.

 

El hecho es relevante porque, así, cualquiera puede explicarse que llegue un chavo a la preparatoria, con problemas serios de lecto-escritura y sin tener ni la más remota idea de lo que leyó en dos páginas de un comic del Chavo del Ocho.

 

Ya no diga usted el desconocimiento de cualquier cosa que tenga que ver con el léxico, la sintaxis o las elementales reglas de ortografía, en muchos trabajos entregados a nivel licenciatura, aunque el sujeto se emocione con ser parte del Comité de Huelga y no tenga más aspiraciones que llegar algún día a ser como Carlos Imaz o René Bejarano. Después de todo, hasta Julio César Godoy Toscano ya se hizo diputado con fuero.

 

 

¡Chanfle y rechanfle!

 

Yo no sabía la dimensión del problema. El examen que reprobaron los profes mide los conocimientos que tienen ellos para facilitar el aprendizaje de 24 millones de niños en México, en temas como matemáticas, español y ciencias.

 

¿Sabe usted qué es lo peor? Que los mismos índices de reprobación se han mantenido en los últimos tres años, de acuerdo con el cuarto informe de la Secretaría de Educación Pública (SEP). El asunto es gravísimo porque sólo acreditan el 50 por ciento de los maestros que llegan a los exámenes nacionales; esto es, sólo 219 mil maestros aprobaron; lo que significa que 185 mil 604 profesores ­–45.8 por ciento– no pasaron ni de panzazo.

 

Así, es muy difícil que veamos con optimismo la competitividad de nuestros niños. Ellos, los pequeños, no van a competir contra niños de Chimalhuacán, de Tenixtepec en Oaxaca o de la Sierra Tarahumara. No van a competir con estudiantes de Chihuahua o Nuevo León. Van a competir con jóvenes y niños estudiantes de Malasia, Alemania, Hong Kong, Singapur o la comunidad europea.

 

Si 12 millones de niños tienen maestros que reprueban, pero están bien apalancados con "la ticher" Gordillo, esto será cuento de nunca acabar.  Yo tendría que decir hoy: Gracias a mi maestra Mimí por no haberse afiliado al SNTE.

 

Pero no es suficiente todo lo aquí expuesto, además se creó el grupo de los disidentes que bajo el nombre de Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que si, efectivamente coordina perfectamente a los maestros holgazanes, los que quieren ganar sin trabajar, y todo dizque para llevarle la contra a doña Esther. 

 

Total que la educación en nuestra amada patria anda por el callejón de la amargura.

 


viernes, 24 de septiembre de 2010

Adicción a Internet y otras pantallas. Parte I

 

Por: Francisco Grass|

Septiembre / 2010

 

Cuando un hijo es adicto a Internet y/o a las pantallas electrónicas carece de la educación y práctica de las virtudes y valores humanos que sus padres tenían que haberle inculcado desde pequeño. Esta adicción suele ser producida, entre otras cosas, por la costumbre que ha crecido poco a poco y se ha convertido en un pretexto para aislarse de la convivencia familiar, de sus obligaciones escolares y familiares que les corresponden y para encubrir sus problemas de comunicación y timidez.

 

Los hijos creen que ejerciendo esa adicción van a encontrar el necesario apoyo familiar fuera de la casa, en la calle, con amigos o desconocidos, pero eso es un grave error, pues no existe el apoyo familiar fuera de la familia, salvo desgraciadas excepciones.

 

Sustituyen su tiempo y objetivos dedicándolos a esa adicción. Su tiempo disponible está limitado por obligaciones ineludibles relacionadas con los estudios, la familia, el trabajo, la formación y práctica religiosa, los amigos, etcétera y no para dedicarlo a estas adicciones. Los hijos jamás encontrarán a su verdadera familia en estas adicciones, ni en las redes sociales.


Algunos, abusando de la mal entendida y consentida privacidad de sus habitaciones, se absorben durante largas horas, incluso nocturnas, en la utilización de las pantallas electrónicas. Esas adicciones les suponen, entre otras cosas, una disminución del descanso necesario y una acumulación sistemática de escasez de las horas de sueño requeridas.

 

Esto conlleva a que la mañana siguiente no estén en condiciones de rendir adecuadamente con sus obligaciones escolares, ni familiares. Al tener rendimientos bajos a causa del sueño y cansancio baja su rendimiento escolar con las consiguientes malas calificaciones. Con las malas notas aumentan las ganas de abstraerse e inhibirse en ese problema y los hijos se entregan con más énfasis en la adicción a las pantallas electrónicas. Así empiezan un círculo vicioso que nunca terminará positivamente.


Nunca es demasiado tarde. Cuando los padres o los hijos tienen partida el alma por la soledad o por la descomposición familiar, tienden a recibir la información y las pautas de comportamiento, a través del Internet, de los teléfonos y de las pantallas electrónicas. Normalmente no quieren saber dónde recurrir para obtener una guía en su educación, teniendo que asumir sus propias responsabilidades sin haber sido enseñado a resolverlas.

Tienen que informarse bien para aprovechar las ventajas y prevenir los posibles peligros de esas herramientas virtuales. Para eso están los sacerdotes, pastores, rabinos, maestros y organizaciones, que tienen experiencia en resolver estos casos de adicción. Es cuestión de que los padres asuman el error de los hijos y busquen las herramientas y consejos necesarios para convencerles de las maldades de su situación.


Las pantallas electrónicas están aquí y han llegado para quedarse y crecer: Internet con su información y las posibilidades de chatear y mantener conversaciones, los teléfonos celulares con el envío y recepción de textos y fotografías, así como los juegos electrónicos y toda la gama de adelantos electrónicos.

 

Ellos nos facilitarán o nos complicarán la vida, pues puede ser una herramienta muy buena o muy mala, según el uso que los hijos hagan de ella, de lo que vean hacer a sus padres, y del caso que hagan a las normas y consejos que sus papás y la sociedad les den.


El uso del Internet y de las pantallas electrónicas debe realizarse dentro de un orden, corrección, método, normas, con obediencia, educación, buena conducta personal y social, etcétera. Para su uso diario, pero sin abuso, también aplica la práctica de las virtudes y valores humanos.


Los padres tienen la obligación y el derecho indiscutible e irrenunciable de establecer normas sobre el comportamiento que los hijos tienen que tener en la vida familiar, tanto dentro como fuera de la casa. En estas normas están incluidas, las relacionadas con el uso de Internet y con las pantallas electrónicas.


10 cosas que los padres tienen obligación de conocer, sobre el uso del Internet, teléfono y otras pantallas electrónicas de sus hijos

 

  1. Todas las páginas de Internet visitadas por los hijos, los horarios y duración, separando las que sean de estudios con las de diversiones.
  2. Cuáles son las redes sociales donde están inscritos.
  3. Con quiénes han mantenido chats, en qué horarios y su duración.
  4. Cuáles son los costos de la utilización de Internet, aunque no los paguen los padres.
  5. Cuáles son los números, tiempos utilizados y costos, donde los hijos han enviado o recibido conversaciones, textos o imágenes. A través de las facturas de los teléfonos, en la mayoría de los casos, se pueden conocer perfectamente.
  6. Si se han cumplido las normas de conducta, establecidas por los padres.
  7. Si practican el "cyberbullying", "sexting" o "grooming" contra sus compañeros, o si los hijos son las víctimas.
  8. Si los hijos están usando razonablemente estas herramientas electrónicas, abusan de ellas o se han hecho adictos a su utilización.
  9. Si los aparatos que utilizan son propios, prestados o de dudosa procedencia.
  10. Si el estilo de interacción en el Internet y teléfono está de acuerdo con las reglas de la buena educación y profesionalidad habitual en la sociedad.

 
Para que conozcan perfectamente lo que los hijos han hecho en Internet, recomiendo a los padres que en cada computadora de sus hijos instalen y utilicen el programa que ofrece gratuitamente y en español
http://www.pc-guardian.org/

 

 

 



sábado, 11 de septiembre de 2010

Satanismo

Perversidad, maldad satánica.

  • Nolite locum dare diabolo.- «No deis lugar al diabolo»
  • Der Teufel ist ein egoist.- «El diablo es un egoísta»
  • "Hacen burla los diablos de la tierra y de toda la pompa y galanura que en sus fecundos ámbitos encierra"
  • "Mefistófeles es un cristo oblicuo que lleva retorcidos los mostachos"
  • "¡Porque el diablo moderno para hacer esos pactos no sale del infierno!"
  • "El diablo es diablo porque se cree bueno"
  • "Más sabe el diablo por viejo que por diablo"

Comentario de Nemesio Rodríguez Lois / ¿Sabías que en Madrid, en pleno Parque del Retiro, existe uno de los pocos monumentos erigidos en el mundo en honor al Ángel Caído, Luzbel? ¿Sabías que dicha escultura es destino de peregrinaciones? Hay días que ésta amanece con restos de animales sacrificados. Sin embargo, en algunos casos los seguidores de Satanás no se conforman con sacrificar animales o profanar hostias consagradas, ya que incluso han llegado a asesinar personas.

 

 

http://www.yoinfluyo.com/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=228&video_id=79