domingo, 17 de octubre de 2010

¿Te enorgullece ser mexicano?

 

Por: Equipo Yoinfluyo

 

 

Ser mexicano, de acuerdo con nuestro pasado más glorioso, significa ser honrado, respetuoso, involucrado en las realidades nacionales. Ser mexicano es llevar a límite nuestras capacidades personales y profesionales para provecho de todos. Ser mexicano también implica reconocer la riqueza espiritual que heredamos de nuestros antepasados indígenas y europeos. Ser mexicano nos debe llevar a reconocer el bien que hacen las religiones para la convivencia y la paz social.

 

 

DÍA DE LA RAZA O DE LA RESISTENCIA INDÍGENA

 

Contrario al sentimiento de rechazo al que se ha enfrentado esta fecha, provocado principalmente desde el seno de la masonería, el Día de la Raza es la celebración el encuentro y fusión del mundo europeo con el continente americano. Se trata del encuentro de dos mundos, que dio origen a una etapa de progreso y desarrollo para el suelo americano, aunque fundamentalmente, a través de este encuentro, se gestó una nueva cultura, una nueva identidad.

 

Los mexicanos emanamos de este encuentro. Previo al descubrimiento de América, sin discutir la precisión de la fecha en la que se celebra el Día de la Raza, el continente americano estaba poblado por culturas indígenas con una cosmovisión definida, alejada de la verdad y sentido del hombre.

 

En suelo mexicano, el 12 de octubre de cada año es conmemorado como el Día de la Raza. En España, en cambio, se festeja el Día de la Hispanidad, dado que fue la Corona Española la que, por medio de su poder y recursos, se apropió de las tierras del continente americano. Algunos movimientos de izquierda lo conmemoran como el Día de la Resistencia Indígena.

 

No hay dudas: la interpretación del hecho histórico puede dar a cada quien motivos de celebración diversos. Mientras que para unos pocos el hecho histórico merece el incuestionable y eterno repudio, por las causas que sea, para otros se trata de un hecho que dio origen a lo mexicano, a la cultura y esencia de lo nuestro, de la identidad nacional.

 

 

¿200 AÑOS DE SER MEXICANOS?

 

A propósito de las fiestas del bicentenario del inicio de la gesta de Independencia en México, no pocas voces de académicos, periodistas y opinadores se volcaron a cuestionar qué era lo que se pretendía decir cuando se hablaba del orgullo nacional, de ser mexicano, de celebrar nuestro aniversario de hombres libres.

 

Desgraciadamente, entre el empeño de la masonería mexicana por diluir del imaginario colectivo todo rastro del pasado hispano-católico de nuestro país y la mediocridad de una cultura política que no sabe o no quiere entender qué es México, de dónde viene y a dónde va, es muy poco claro el origen del "ser mexicano", de la identidad que nos define como pueblo y que, por lo mismo, cohesiona.

 

El investigador Juan Louvier, en su obra "Cultura mexicana y globalización", asegura que la cultura mexicana nació como resultado de la fusión de las culturas indígenas con la cultura española. De este modo, la cultura mexicana no era más indígena o española, dado que había alcanzado ya una definición propia. No surgió repentinamente en 1810, cuando Miguel Hidalgo se levantó en armas contra la Corona Española.

 

Sumando a la propuesta, el hispanista chileno, Jaime Eyzaguirre, afirma que "iniciar automáticamente la existencia de estos pueblos con el año 1810 y poner en voluntario olvido 300 años de vida social en que se forjaron las bases culturales de todo el continente, es dejar sin significación el curso de los hechos, esconder el punto de convergencia familiar de veinte naciones y entregar, como consecuencia, a las generaciones futuras,  una visión incompleta y adulterada de la historia".1

 

En términos particulares, suprimir arbitrariamente una parte de la historia porque no se ajusta a los deseos de una minoría poderosa es injusto e imprudente. Ahora bien, no sólo se trata de hacer justicia a los hechos que realmente ocurrieron o de reconocer el pasado que nos dio origen.

 

El Papa Juan Pablo II, en su libro "Memoria e identidad", sugiere que "La expresión 'patria' se relaciona con el concepto y la realidad de 'padre' (pater). La patria es en cierto modo lo mismo que el patrimonio, es decir, el conjunto de bienes que hemos recibido de nuestros antepasados. (…) La patria, pues, es la herencia y a la vez el acervo patrimonial que se deriva; esto se refiere ciertamente a la tierra y al territorio. Pero el concepto de patria incluye también valores y elementos espirituales que integran la cultura de una nación". 2

 

Cuando los dos mundos se encuentran, el español y el mesoamericano, se origina una mezcla espiritual, cultural, racial, política y económica sin precedentes. En aquel entonces, las civilizaciones que poblaban el continente americano carecían de elementos comunes que los relacionaran. La atomización cultural era una realidad dada, de modo que los conflictos bélicos entre ellos eran algo común.

 

España era, en cambio, una potencia mundial. La riqueza cultural y espiritual de España la llevaron a erigirse como un país dominador de la época. Para cuando se llevó a cabo el encuentro de ambos mundos, España tenía en su haber 15 siglos de profesión cristiana, de desarrollo tecnológico y militar, de comerciar con diferentes países y regiones del mundo.

 

A la par, el continente americano apenas veía crecer sus poblaciones, experimentaba los sacrificios humanos y métodos de organización social que diferían entre sí, incluso en poblaciones ubicadas en regiones muy cercanas. En América vivían sociedades teocráticas bajo la sombra de dioses vengativos, exigentes de sangre humana, mientras que en Europa hacía 15 siglos, un hombre que se dijo Dios, que prometió la redención y su resurrección, fue crucificado por los suyos y había creado un verdadero ejército de fieles que pregonaban el amor, la paz y la justicia.

 

 

CRONOLOGÍA DE LA IDENTIDAD MEXICANA

 

Fue con la llegada de los europeos que México pudo nacer y desarrollarse. Desde entonces y hasta nuestros días, han existido detractores que ven en estos hechos la peor desgracia para el pueblo mexicano, aunque sin lograr explicar concretamente en dónde radica el maleficio. Por otra parte, bajo el estandarte y discurso de un prenacionalismo ramplón, se han creado leyendas y calumnias que demerita el sentido del arribo de los europeos a nuestras tierras.

 

"Obviamente no fue idéntica la actitud que cada indígena tomó ante la novedad cristiana. Desde el total rechazo, basado únicamente en la nostalgia por los mitos, hasta la inmediata y entusiasta adhesión, hubo toda una amplia gama de actitudes. Es muy significativo que el rechazo se diera principalmente en los caciques y que las primeras en aceptar "la Buen Nueva" y solicitar el bautismo hayan sido precisamente las mujeres, es decir, las personas más desvalorizadas en las culturas prehispánicas", nos dice Juan Louvier.

 

La intervención del cristianismo en las civilizaciones colonizadas no determinó la anulación de la cultura que imperaba, sino que la reconfiguró totalmente, de manera radical. Si la cultura es la expresión de los valores, tradiciones y creencias de un pueblo, se puede afirmar que entonces los pueblos indígenas permitieron que el cristianismo diera una nueva cara a sus expresiones más profundas y más cotidianas.

 

La evangelización que entonces comenzó para los pueblos indígenas no se detuvo, todo lo contrario. El hecho de Guadalupe, la aparición de la Virgen María en el Cerro del Tepeyac, en México, se presentó como el hecho que dio el aliento necesario para la propagación de la fe en el territorio hispanoamericano.

 

No sólo eso, Guadalupe llegó para consolidarse como el gran referente nacional. Si los mexicanos comenzaban a serlo era, principalmente, porque compartían el espíritu guadalupano, porque se reconocía en la Virgen María, en su advocación de Guadalupe, a la figura creadora de la esencia del ser mexicano. Ella eliminaba cualquier barrera que la raza o el lenguaje pudiera imponer. Ella unificaba a todos los indígenas que entonces formaban parte del territorio americana. En ella, los pueblos encontraron un crisol unificador.

 

El periodo virreinal, contrario a la visión nacionalista, revolucionara, liberal y anticatólica, implementada por los gobiernos del PRI y continuada mediocremente por los del PAN, fue un momento de plenitud para México.

 

Guanajuato, Querétaro, Oaxaca, Morelia, Veracruz, Puebla, Zacatecas, Guadalajara, entre otras, fueron las ciudades que vieron la luz durante el periodo virreinal. La agricultura se benefició con la importación de nuevos sistemas de riego y cosecha, así como de nuevos productos europeos que encontraron en el mexicano un terreno fértil, amable y cálido para crecer.             

 

Muchos caminos a lo largo y ancho del país fueron abiertos para facilitar la comunicación y el transporte de carruajes. A México había llegado un idioma común, a través del cual todos los pueblos, otrora enfrentados, podían comunicarse abiertamente. El castellano, el idioma más bello de los que existen, llegó para asentarse como un elemento imprescindible de nuestra cultura.

 

Desde la llegada de los misioneros católicos, el empeño por la educación fue una prioridad para los españoles. Los indígenas eran educados en diversos centros culturales destinados para ello. Se les enseñaba castellano, latín. Debían aprender a leer y a interpretar a la literatura clásica. Pensaban y disertaban de la mano de Platón y Aristóteles. Algunos pintaban y otros esculpían, algo que antes era impensable para ellos.

Para muestra de ello, en septiembre 1551 se fundó la Real y Pontifica Universidad de México. Ésta fue la matriz de numerosos centros de estudio y culturales que se fundaron durante todo el periodo virreinal, el tiempo en el que los europeos importaron la cosmovisión cristiana que fue aceptada en tierras americanas y no pervirtió la denominación de origen.

 

El trabajo de dos siglos y medio fue demeritado por los movimientos políticos del siglo XIII y XIX. La fundación de la masonería y la realización de sus planes llevaron a que México, luego de su Independencia, tomara un rumbo de incertidumbre en el que hoy se encuentra.

 

Si al principio, al derrocar a Iturbide, se pretendió eliminar el rastro y antecedente de civilización moderna, inspirada en los principios católicos, la disputa del poder entre logias masónicas terminó opacar cualquier aspiración de futuro y progreso para el país. El siglo XIX se caracteriza por la inestabilidad política, institucional y de gobierno.

 

Las Leyes de Reforma de Juárez hubieran sido un gesto de sensatez ante la necesidad de la separación Iglesia-Estado, de no ser porque su característica más notoria fue su acentuado anticlericalismo. Los liberales que hoy aclaman la supuesta gloria que atrajo el siglo XIX para México lo hacen porque desconocen que nuestro país, antes de las disputas egoístas y sectarias de la masonería, era una potencia mundial en muchos sentidos.

 

 

FINALMENTE, ¿QUÉ ES SER MEXICANO?

 

Con la llegada del priísmo al poder, en el que se mantuvo durante siete décadas, se instauraron nuevos modelos culturales. El mexicano, entonces, se convirtió repentinamente en alguien corrupto, abusivo, aventajado, aprovechado, "gandalla", perezoso… y mucho más. Mientras unos se enriquecían, otros, la gran mayoría, se mantenía distraído en la televisión, en el futbol, en las novelas… y mucho más.

 

¿Quién entiende la riqueza cultural de la que somos herederos? No se sabe, aunque a juzgar por la evidencia de la realidad, parece que muy pocos.

 

Ser mexicano, de acuerdo con nuestro pasado más glorioso, significa ser honrado, respetuoso, involucrado en las realidades nacionales. Ser mexicano es llevar a límite nuestras capacidades personales y profesionales para provecho de todos. Es reconocer la riqueza cultural que significa tener raíces indígenas y europeas. Es sabernos distintos y dispuestos para servir a los demás.

 

Ser mexicano también implica reconocer la riqueza espiritual que heredamos de nuestros antepasados indígenas y europeos. Ser mexicano nos debe llevar a reconocer el bien que hacen las religiones para la convivencia y la paz social. Ser mexicano nos conduce a ver en la Virgen de Guadalupe a nuestro gran elemento de cohesión, de unidad para el pueblo mexicano. A entender que la Iglesia Católica ha sido un actor fundamental para el desarrollo de nuestra historia y que debe seguir siéndolo, a pesar de la oposición de las logias masónicas.

 

Ser mexicano significa vivir nuestra espiritualidad, nuestro bagaje cultural, nuestras capacidades a tope. Ser mexicano nos compromete con nuestro entorno. Así, es un orgullo ser mexicano y el reto es verdaderamente lograrlo.

 

1 Citado por José Díaz Nieva. Revista VERBO. Números 477-478. Agosto – Septiembre – Octubre 2009. Página 595, retomado por Rodríguez Lois, Nemesio (2010), Los mitos del Bicentenario, Editorial Minos, México.
2 Wojtyla, Karol (2005) Memoria e identidad. Editorial Planeta. 1ª Edición. México, 2005. Página 80, retomado por Op. cit.                             

 


CARTA DE UN HOMOSEXUAL

Impresionante esta opinión de un homosexual en cuanto al entorno de normalidad que a nivel mundial se le quiere conferir, con otorgamientos de derechos inmorales como la adopción de hijos ( NIÑOS AL PARECEFR SIN DERECHOS), queriendo remedar patéticamente patrones y leyes naturales y sociales heterosexuales. Ojala y nuestros políticos tuvieran esta visión.

 
NOMBRE Y LUGAR DE ORIGEN CAMBIADO PARA PROTEGER 30% SU IDENTIDAD.
 
SALUDOS.
  

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Remite: Luis Fernándo

 Hola soy Luis Fernando de 57 años, espero que esta carta sea leída en muchos lugares y por muchas personas. Soy un habitante de esta bendita tierra que es  Merida y en este tiempo muchos hablan de nosotros por eso, déjenme contarle mi historia. Mi única intención es decir la verdad, decir lo que es y no aprovecharme de muchos problemas sociales para mi beneficio. 

 Yo soy homosexual, y  descubrir esto me llevo mucho tiempo aceptarlo.... fue y sigue siendo un proceso de aceptación. Para muchos la homosexualidad es natural, es decir que nacemos así, y esto es mentira.

 Ser homosexual no es algo que vos elegís y tampoco no es producto de un gen gay aunque muchos digan lo contrario.  En el año 1973 sacaron a la homosexualidad del  Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales y la reclasificaron como un comportamiento normal, y se olvidaron que es una patología, es decir un trastorno metal.

 Sin embargo, en el 2001 Dr. Psiquiatra Spitzer Robert, que en 1973 originalmente llevó al equipo a normalizar la homosexualidad en el manual de diagnóstico, admitió que "la terapia de reorientación", es decir, un paciente / cliente que con esfuerzos para disminuir las atracciones homosexuales y las conductas no deseadas, puedan desarrollar un potencial heterosexual por medio de profesionales y / o los esfuerzos de cambio (religiosamente mediada) pueden ser eficaz. Numerosos  estudios apoyan esta conclusión. Es importante señalar que actualmente el Manual de Diagnóstico y estadística Mentales  reconoce que es legítimo para el diagnóstico de un paciente con trastornos de orientación sexual e intervención psico- terapéutica dando una oferta para dicho diagnóstico. Además, debido al suicidio entre la juventud que experimenta problemas de orientación sexual, existe una necesidad urgente de intervenir con la terapia, mientras que son todavía jóvenes, con la esperanza razonable de que la psico- dinámica que lleva al suicidio se pueda prevenir. Los que se suicidan por ser gay no es porque se sienten en una sociedad discriminadora, es porque sienten un vacío existencial  un NO-SER, porque hay algo que no entendes, hay algo que te falta, hay algo para completar. Yo muchas veces me quise matar por sentir este vacío existencial y sobretodo porque había cosas que aceptaba, no entendía lo que me pasaba, y si no tenes ayuda la pasas muy mal, principalmente en la adolescencia.

 Y todo no pasa simplemente por relajarte y vivir tu homosexualidad. Pasa por descubrir ¿quién sos?, ¿qué sos? ¿qué sentís? ¿qué queres? ¿qué deberías ser?¿por qué sentís lo que sentís?. Estas preguntas predominan hasta que poco a poco vas descubriendo las respuestas.

 Mas allá de las causas de la homosexualidad, que son múltiples (abuso sexual, falta de identificación con el padre o la madre ausentes o presentes, temperamento del niño o niña, experiencia sexuales negativas, etc.) hay que decir que la HOMOSEXUALIDAD por más que nos cueste aceptar es una PATOLOGIA que paralelamente manifiesta otras patologías (depresión, adición sexual, trastornos de ansiedad, bipolaridad, etc)

 Me da mucha bronca y vergüenza de muchos gay que supuestamente dicen que llevan la bandera del orgullo gay y ahora con la ley de matrimonio y adopción están haciendo exactamente lo contrario a ser orgullosos, es decir, si yo soy orgullosamente de river no tengo la necesidad de querer ser como boca o cualquier otro equipo de fútbol. Por favor dejen de querer ser como los heterosexuales!! Lo que pasa es que conscientemente o inconscientemente el deseo de todo homosexual es ser hetero y soñar con la "familia feliz". La categoría de matrimonio es de los heterosexuales y la adopción también. Si yo sé que soy homosexual, decidiendo no reorientar mi desviación sexual y vivo plenamente mi homosexualidad, acepto todo lo que ello significa: decido no ser padre y no tener la categoría del matrimonio que es de los heterosexuales. Eso es ser gay y tener el orgullo de serlo. Es aceptar que yo hombre, con otro hombre por más que sea el amor de mi vida, tenga relaciones sexuales, no seré padre porque la naturaleza manda otra cosa. Si la naturaleza de la persona manda a caminar con los pies  y yo por alguna situación quiero "desplazarme" con las manos toda mi vida ¿por qué querer imponer a la sociedad que caminar con las manos es algo normal o llamar a esas dos maneras de desplazarse por el piso de la misma forma? En todo caso a desplacerse con las manos le llenaremos "gatear" u otro nombre pero no le llamaremos "caminar". Haciendo la diferencia conceptual que significa cada cosa.

 Me da pena que el señor Pepe Cibrián haya tomado la puntera mediática de algo completamente injusto y que se haga voz de muchos que no estamos de acuerdo con él. Estos personajes mediáticos dibujan una realidad homosexual que no existe. No dejen que los niños puedan ser adoptados por un homosexual No estamos preparados para eso. Los que estén leyendo esta carta o escuchándola y que sean homosexuales, que no me digan que ese niño vivirá en un hogar super feliz e ideal para el normal desarrollo del psiquismo del niño. Porque entre los gay no me pueden afirmar que existen parejas estables completamente fieles: LA MONOGAMIA HOMOSEXUAL NO EXISTE, por más que estés en pareja con alguien siempre buscas más u otras experiencias arriesgando tu salud física y mental. Que no me digan que la promiscuidad no es una característica de los homosexuales porque eso es mentira. Nuestras conductas son promiscuas y desordenadas porque es fruto de una desviación,( 2 +2=4), la pareja transitoria es lo más común (seguramente habrá poquísimas excepciones). Los senadores no pueden sancionar una ley por un hermoso poema que lee un actor (que ahora se viste de saco y sin collares ni aros) y que ese poema es un plagio de un viejo escritor.

 A Pepe Cibrián y a otros les digo que dejen de querer ser como los heterosexuales o directamente que hagan una de esas terapias de reorientación sexual y se hagan heterosexuales. Sean homosexuales y no hagan fantochadas mediáticas. Dejen a los heterosexuales con sus hijos y sus vidas.

 Sé muy bien que buscan derechos para los que somos homosexuales pero, le están errando. Decir no a la discriminación no es naturalizar algo accidental.

 La discriminación se da en la descalificación verbal o cualquier tipo de descalificación premeditada: se discrimina a un Homosexual si su jefe lo deja sin trabajo porque descubrió que tiene una pareja hombre o porque exprese ser gay.

 Lo mejor sería que la ley solamente tenga con las parejas homosexuales un sistema de pacto contractual, no llamarle matrimonio y sin derecho a adopción.

 Naturalizar una patología y después legalizarla es una VERGÜENZA.

 Si aprueban esta ley no ayudan a los niños ni a los adolescentes, porque verán a la homosexualidad como algo natural cuando puede ser algo transitorio y tomado a tiempo puede ser corregido. 

 Vuelvo a afirmar: "YO SOY HOMOSEXUAL Y DIGO LA VERDAD" y como dicen los viejos: "somos pocos (los homosexuales somos una minoría) y nos conocemos mucho". 

 Luis Fernando Q.F.

 



10 puntos para transformar a México

 

Hace un año, en su mensaje a la Nación con motivo del Tercer Informe de Gobierno, el Presidente Felipe Calderón planteó a los mexicanos una agenda para transformar de fondo al país con 10 puntos.

 

Ver enlace:

 

http://www.presidencia.gob.mx/infografias/2010/09/02/resultados_diez_puntos/

 



domingo, 10 de octubre de 2010

Matrimonios al “ahí se va…”

Por: Querien Vangal

Octubre / 2010

 

 
1. "ahora se han alargado los plazos para tener hijos. Cuando no los hay, las parejas se separan con más facilidad; precipitan las cosas antes que nazcan los hijos".

 

2. "En la gran mayoría de estas separaciones, las mujeres son autosuficientes, "un factor que les permite no permanecer en una situación tóxica" (sic!)

 

Pero las principales causas son tres: Problemas de "incomunicación", infidelidad y antecedentes de padres separados.

 

"La falta de diálogo pasa porque hombres y mujeres esperan cosas distintas del matrimonio y nadie, ni los colegios, los prepara".

 

Esta frase nos lleva a publicar trechos de un artículo escrito por Plinio Corrêa de Oliveira sobre el papel predominante de los factores psicológicos en la inestabilidad del matrimonio.

Divorcio y Romanticismo

 

"Los modos de ser y de sentir que el romanticismo creó son de hecho enteramente ajenos a los hábitos mentales y afectivos de nuestros contemporáneos. En lo que dice respecto al matrimonio, ¿es verdad que la actitud del hombre de hoy no sufre ninguna influencia romántica? ¿Qué relación existe entre esta influencia y el problema del divorcio?

 

Antes de nada, acentuemos, que el romanticismo es esencialmente frívolo. El supone de buen grado las mayores virtudes en la "heroína" o en el "héroe". Pero en el fondo estas virtudes pesan muy poco en la balanza, como factor de supervivencia del afecto recíproco.

En efecto, el sentimentalismo perdona generalmente, sin gran dificultad, defectos morales reales, ingratitudes, injusticias, y hasta traiciones. Pero no perdona trivialidades. De modo que -para tocar en la carne viva de la realidad es necesario ejemplificar- un modo ridículo de roncar durante el sueño, el mal aliento, cualquier otra pequeña miseria humana, en fin, puede matar inapelablemente un sentimiento romántico… que resistiría a las más graves razones de queja. Ahora bien, la vida cotidiana es un tejido de trivialidades, y no hay persona que en el convivencia íntima no las tenga más o menos difíciles de soportar. Por esto, ya se tomó banal hablar de las desilusiones que vienen después de la luna de miel. "Pasado este período" me dijo el cierta vez alguien: "mi esposa no me dio ninguna decepción, pero me llenó de desilusiones". Y como el romanticismo por esencia y por definición es todo hecho de ilusiones, de afectos descontrolados e hipotéticos hacia personas que sólo serían posibles en el mundo de las quimeras, la consecuencia es que en poco tiempo los sentimientos que eran la única base psicológica de la estabilidad de la convivencia conyugal, se deshacen.

 

Naturalmente, una persona así no va al fondo de las cosas; no percibe lo que hay de substancialmente irrealizable en sus anhelos, y juzga pura y simplemente que se equivocó. Le parece que aún puede encontrar en otro la felicidad que su matrimonio no le dio. Habituada a vivir única y exclusivamente para la propia felicidad, habituada a ver la felicidad realizada única y exclusivamente en la satisfacción de los devaneos sentimentales, tal persona juzgará su vida irremediablemente estropeada, si no los satisficiera de otro modo. Y juzgará igualmente frustrada la vida de las numerosas personas que hubieren caído en el mismo "equívoco". De donde el divorcio le parecerá absolutamente tan necesario cuanto el aire, el pan o el agua.

 

¿Qué impresión podrá causar a una persona, que se encuentra en este estado de espíritu, una argumentación seria contra el divorcio, reforzada por el lenguaje frío de las estadísticas? Habituada a divagar, y no a pensar, ella detesta toda argumentación, especialmente cuando es seria. El lenguaje de los números le parece ridículo en asuntos como éste. Hablarle de sociología a propósito de matrimonio y de amor se le figura tan chocante cuanto hablar de los asuntos más técnicos de la botánica a un poeta entretenido en admirar la belleza de una flor.

 

Se comprende, pues, que campañas antidivorcistas, férreamente coherentes en todos sus argumentos, den en un blanco equivocado al querer convencer con argumentos basados en la moral o en el bien del país, a personas únicamente preocupadas en alcanzar la felicidad individual en un mundo de sueño y de quimera.

 

Y aquí llegamos al fin.

 

En último análisis, romanticismo es apenas egoísmo. El romántico no busca sino su propia felicidad, y sólo concibe el amor en la medida en que el "otro" sea instrumento adecuado a tornarlo feliz. Esta felicidad afectiva la desea tan exclusivamente que, si diere rienda suelta a sus sentimientos, saltará sobre todas las barreras de la moral, pasará por encima de todas las conveniencias del bien común, y satisfará brutalmente sus instintos. Y sobre el egoísmo nada se construye… la familia menos aún que cualquier cosa.

 

Es necesario, pues, lanzar una tremenda ofensiva anti-romántica, para mostrar la substancial diferencia que va de la caridad cristiana, toda hecha de sobrenatural, de sentido común, de equilibrio de alma, de triunfo sobre los desarreglos de la imaginación y de los sentidos, toda hecha de piedad y de ascetismo en fin, para el amor sensual, egoísta, hecho de descontroles, de sentimentalismo romántico todavía tan de moda. Es falso imaginar que los verdaderos esposos cristianos son los héroes de romance que por una feliz coincidencia consiguieron hacer un matrimonio auténtico, según el Derecho Canónico, como paso preliminar para la satisfacción de sus pasiones, pero que llevan al tálamo conyugal el mismo estado de espíritu, el mismo egoísmo, la misma falta de mortificación de cualquier amor de aventura.

 

Mientras la concepción sentimental-romántica influya implícita o explícitamente en la mentalidad de los novios, todo matrimonio será precario, pues habrá sido construido sobre el terreno esencialmente pegajoso, movedizo, volcánico, del egoísmo humano.

 

Se dice comúnmente que la familia es la base de la sociedad. Los matrimonios nacidos del sentimentalismo egoísta y romántico son la base de la Ciudad del Demonio, en que el amor del hombre a sí mismo es llevado hasta el olvido de Dios. Los matrimonios nacidos del amor a Dios, y del amor sobrenaturalmente santo al prójimo, hasta el olvido de sí mismo, son la base única de la Ciudad de Dios.

 



domingo, 3 de octubre de 2010

"Hombres y dioses", un conmovedor Thriller Espiritual

Por Lucero Velasco

Octubre / 2010

 

En medio de las montañas del norte de Argelia, viven ocho monjes franceses en la Abadía de Tibhirine. Respetados y queridos por la comunidad musulmana en la que radican, forman parte de la identidad de la región.

 

El asesinato de unos trabajadores extranjeros en manos de terroristas extremistas inicia una ola de violencia. Extranjeros y católicos, la vida de los monjes corre peligro, ante lo cual el ejército de Argelia propone la protección del monasterio. Oferta rechazada por el superior del mismo, Christian de Chergé.

 

Inicia entonces un recorrido en el alma y en el corazón de ocho hombres ante los cuales se presenta la posibilidad de partir de Argelia y abandonar a la comunidad con la cual han entablado profundos lazos de fraternidad, o bien, permanecer en el monasterio ante el peligro de la muerte.

 

Mientras que ellos se sienten inestables, como aves que no saben en qué rama reposar, son percibidos por sus hermanos musulmanes como "la rama en donde reposa la comunidad".

 

La historia se desarrolla principalmente entre los muros de la Abadia de Tibhirine, donde estos monjes cistercienses viven intensamente un proceso de discernimiento personal y en comunidad. 

 

En torno a una mesa, se entrelazarán las reflexiones de ocho hombres cuya duda evoca cuestionamientos ante sus propias convicciones morales, éticas, políticas y el sentido profundo de sus vidas. Habiendo entregado su vida a Cristo al entrar al monasterio, la situación los llama a vivir la radicalidad de esta entrega.  

 

Se trata de la película Ganadora del Premio del Jurado en el Pasado Festival de Cannes, "Des hommes et des dieux" ("Hombre y dioses"), que narra el hecho real del secuestro y asesinato de siete monjes franceses y los meses que preceden a su muerte, en marzo de 1996.

 

Cinematográficamente perfecta, en su reciente estreno en los cines en Francia esta cinta ha sido aclamada por la crítica como una historia absolutamente conmovedora y como un homenaje al amor, por ser profundamente humana.

 

Gracias a los cantos, oraciones, un ritmo particular, el silencio y una absoluta precisión en la iluminación, Xavier Beauvois, su director, presenta de manera impecable la vida monástica, entre trabajo, estudio y oración.

 

Actores que experimentaron, junto con Beauvois, un retiro de tres días en la Abadía de Taimé en Francia y que aprendieron a cantar como los monjes, logran portar con realismo el hábito y exponerlo ante las cámaras con una remarcable espiritualidad.

 

El diálogo interior y en comunión ante la decisión de irse o quedarse en Argelia, basado en testimonios reales, refleja tan profundamente el alma humana, que sería injusto no elogiar la irreprochable dirección de actores y el compromiso de cada uno de ellos con su propio personaje. Aspectos que le han valido a esta nueva joya de la cinematografía los calificativos de una auténtica "Profesión de fe" y de "Thriller espiritual".

 

Entre escenas cuidadas al extremo de la perfección, la obra encuentra su clímax en un momento que evoca la Última Cena de Cristo con sus discípulos. Con el fondo musical de "El Lago de los Cisnes" de Tchaïkovski –el único en la cinta, además de los cantos de los monjes–, la narración se despoja de las palabras. El silencio interior, la confianza y la fe desbordan el alma y se expresan en las miradas, los gestos, las sonrisas. 

 

Filmada en Marruecos, "Hombres y dioses" es también un deleite visual por los paisajes, los colores y las tradiciones del mundo musulmán. Aborda de manera sencilla y estremecedora el diálogo interreligioso. En medio de la brutal violencia y la muerte innecesaria, intenta acercarse al corazón del terrorista. Es sin duda alguna una cinta en donde se siente el amor y se respira la fe.

 

Beauvois, quien no se considera católico o religioso, expresó sentirse identificado con la frase de Juan Pablo II: "No tengan miedo". A lo cual ha comentado, que en un mundo en donde los gobiernos parecen querer infundirnos miedo, resuena esta frase que invita justamente a no tenerlo. Eso expresa su obra: el valor, la libertad humana y el amor que todo lo soporta y todo lo espera.

 

Habla de un hecho real, que hasta la fecha continúa siendo un misterio y un tema espinoso en las relaciones diplomáticas entre Francia y Argelia. Un asesinato, atribuido a grupos islámicos extremistas, y que pudiera ser obra del propio ejército argelino.

 

Una abadía que permanece a cargo de un monje que se ocupa de ella y que sigue siendo un punto de encuentro entre musulmanes y cristianos. Siete tumbas de siete hombres que se abandonaron a su vocación y al Cristo que tanto amaban.

 

"Hombres y dioses" y el tema que trata ha dado origen a una serie de reflexiones, debates, conferencias, dentro de la comunidad católica y de otras religiones en Francia. Ha hecho revivir en la prensa y en la sociedad el deseo de esclarecimiento de estos asesinatos. Pero la cinta no se limita a los creyentes, cristianos o musulmanes, sino a todo tipo de público, pues penetra a las entrañas del corazón del hombre.

 

Ejemplo de su pluralidad es el Premio del Jurado otorgado en el Festival de Cannes y la excepcional recepción en la crítica especializada tras su estreno en salas. Lo atestigua también su recién anunciada selección para representar a Francia en la contienda por la nominación de cintas de la categoría de Mejor Película Extranjera en los Oscar. Esta obra maestra del cine ha sido también homenajeada con el Premio del Jurado Ecuménico y con el Premio de la Educación Nacional, también en Francia.

 

Un gozo artístico, espiritual y humano, "Hombres y dioses" es una película para no perderse y que dará mucho de qué hablar.

 

 

 



Hércules: tragedia de vida y muerte

 

Por Yrlánder Hernández

Octubre / 2010

 

Leer los clásicos está pasado de moda, al menos en las mentes de aquéllos que poseen una visión negativa de lo clásico. Para ellos suena a primitivo, a viejo, a aburrido, a café con amarillo por lo guardado.


De vez en cuando esas obras se abren en las manos de los jóvenes, pero sólo por obligación. Es que los maestros de literatura no han leído el libro "El vendedor más grande del mundo", de Og Mandino. ¡Si tan solo supieran "vender" estas obras con una sonrisa, exponiendo una pequeña introducción!, y resalto: "pequeña", respaldado por Gracián que dijo: "lo bue… si bre… dos veces bue…".

 

Sófocles es un dramaturgo del periodo clásico de Atenas, cuando Pericles era el constructor. De él sólo siete tragedias nos han llegado. Una de ellas es la de "Las Traquinias". Cuenta la historia familiar de Hércules. Un héroe tan fuerte que su nombre adjetivado es sinónimo de vigor, robustez y fortaleza.

 

Hércules, aunque semidiós, es un mujeriego. Lleva casi un año fuera de su casa porque está enamorado de Yala, la hija de un rey vecino, aunque todos creen que está luchando en una guerra. Su esposa Deyanira está sumamente impaciente. Espera el retorno de su amado. Tanta es su nostalgia que envía a su hijo Hilo a buscarlo.

 

Hércules viene de regreso y envía por delante a un mensajero, que guía a las esclavas, frutos del motín de guerra. Deyanira duda de que sean realmente esclavas y bajo juramentos le saca la verdadera historia al enviado de Hércules. Éste le refiere que su señor está seducido por Yala, una de las mujeres.

 

Deyanira no lo puede tolerar y recuerda que un enamorado suyo, Neso, antes de morir a manos de Hércules, le dio un poco de su sangre en un frasquito, prometiéndole que le serviría para ganarse el amor del semidios. Entonces, Deyanira decide encadenar la voluntad de Hércules con aquella sustancia, desconociendo que la sangre de Neso sería letal.

 

Ingenuamente vierte el contenido de la botellita sobre una túnica nueva para su esposo y se la envía como regalo. Hércules al recibirlo se la pone inmediatamente. Mas la túnica expuesta al sol se adhiere al cuerpo del héroe y, cual camisa de fuerza, le ata. Además, la sangre, como un ácido poderoso, le carcome la carne. Deyanira, al verse engañada por Neso, se suicida desesperada.

 

Hércules entre gritos, gemidos y retorcijones llama a su hijo. Hillo, descorazonado al ver a su madre muerta y a su padre que va en camino, se acerca a su padre que le hace prometer obediencia total a sus últimos deseos. Hilo duda un poco, pero jura cumplir su voluntad. Hércules manda que le queme vivo. El hijo se niega. Su padre le recuerda el juramento. Entre lágrimas, procede a cumplir su promesa.

 

Nos encontramos en una situación de eutanasia en la antigüedad. Errores, errores, errores. Hércules cometió uno al enamorarse de Yala cuando ya tenía esposa. Deyanira se equivocó al creerle a Neso. Y entre los dos lograron que el fruto de su amor también errase.

 

Este tipo de errores también son actuales, pero no se pueden seguir cometiendo. No es justo que forcemos a nuestros retoños a obrar mal a causa de nuestros errores. Dicen que el ejemplo arrastra, mas esta frase en negativo es mucho peor.

 

Los clásicos enseñan cómo necesitamos obrar y también nos muestran cómo nos urge no obrar. He ahí su grandeza.

 

Las propias obras, como el sonido, tienen resonancia, así las buenas como las malas. Podemos ser Hércules como el de Sófocles o como el Hércules de Disney, esa película de caricatura que salió hace unos 10 años. Vale la pena ser un superhéroe, pero mejor que un superhéroe es ser un superpadre que sabe reconocer sus errores, arrepentirse y volver a comenzar, salvando así a sus hijos de sus propios errores.

 

 

 



El penoso caso de los maestros mexicanos

 

Por: René Mondragón

Octubre / 2010

 

Mi primer amor

 

Mi primer amor fue una maestra guapísima –así la veían mis infantiles y castos ojos– a la que le decíamos Mimí. Era la titular de mi glorioso cuarto año de primaria, estudiado en una escuela de gobierno en Tlalnepantla.

 

Nos quería mucho y nos exigía mucho, por eso el grupo fue de los mejores en aquella generación. Creo que la maestra Mimí perfiló mi vocación como aprendiz de escribano. Cada falta de ortografía había que escribirla correctamente y repetirla 300 veces en una libreta especial que mamá me había comprado.

 

Creo que aprendí la lección porque sigo bendiciendo la oportunidad que Dios me regaló con una maestra como ella. No sé si se casó y me traicionó. De todos modos la sigo recordando con cariño; como si fuera Sidney Poitier, pero en bonito.


 
¡Oh, infame dolor!

 

Aunque este lamento borincano más bien parezca un reclamo del Rigoletto de Verdi, la verdad es que sí provoca una tristeza que da mucho que pensar; sobre todo ahora que tanto "Iniciativa México" como "El búho no ha muerto" de Ferriz de Con, están haciendo esfuerzos denodados para elevar nuestra competitividad como país.

 

El infame dolor es provocado por una sorpresa que, aun cuando es un secreto a voces, cada vez que se menciona lacera y lastima el presente de nuestros niños, amén de comprometer el futuro de las nuevas generaciones.

 

El tema es simple: ¡cuatro de cada seis maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) reprobaron el Examen Nacional de Actualización. ¿No es como para tomar un perejil y cortarse las venas en la estación del Metro Balderas?

 

Los ilustres mentores en cuestión –imaginen la situación, mis adorables lectoras y gentiles lectores– son los encargados del proceso de enseñanza-aprendizaje en preescolar, primaria y secundaria.

 

El hecho es relevante porque, así, cualquiera puede explicarse que llegue un chavo a la preparatoria, con problemas serios de lecto-escritura y sin tener ni la más remota idea de lo que leyó en dos páginas de un comic del Chavo del Ocho.

 

Ya no diga usted el desconocimiento de cualquier cosa que tenga que ver con el léxico, la sintaxis o las elementales reglas de ortografía, en muchos trabajos entregados a nivel licenciatura, aunque el sujeto se emocione con ser parte del Comité de Huelga y no tenga más aspiraciones que llegar algún día a ser como Carlos Imaz o René Bejarano. Después de todo, hasta Julio César Godoy Toscano ya se hizo diputado con fuero.

 

 

¡Chanfle y rechanfle!

 

Yo no sabía la dimensión del problema. El examen que reprobaron los profes mide los conocimientos que tienen ellos para facilitar el aprendizaje de 24 millones de niños en México, en temas como matemáticas, español y ciencias.

 

¿Sabe usted qué es lo peor? Que los mismos índices de reprobación se han mantenido en los últimos tres años, de acuerdo con el cuarto informe de la Secretaría de Educación Pública (SEP). El asunto es gravísimo porque sólo acreditan el 50 por ciento de los maestros que llegan a los exámenes nacionales; esto es, sólo 219 mil maestros aprobaron; lo que significa que 185 mil 604 profesores ­–45.8 por ciento– no pasaron ni de panzazo.

 

Así, es muy difícil que veamos con optimismo la competitividad de nuestros niños. Ellos, los pequeños, no van a competir contra niños de Chimalhuacán, de Tenixtepec en Oaxaca o de la Sierra Tarahumara. No van a competir con estudiantes de Chihuahua o Nuevo León. Van a competir con jóvenes y niños estudiantes de Malasia, Alemania, Hong Kong, Singapur o la comunidad europea.

 

Si 12 millones de niños tienen maestros que reprueban, pero están bien apalancados con "la ticher" Gordillo, esto será cuento de nunca acabar.  Yo tendría que decir hoy: Gracias a mi maestra Mimí por no haberse afiliado al SNTE.

 

Pero no es suficiente todo lo aquí expuesto, además se creó el grupo de los disidentes que bajo el nombre de Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que si, efectivamente coordina perfectamente a los maestros holgazanes, los que quieren ganar sin trabajar, y todo dizque para llevarle la contra a doña Esther. 

 

Total que la educación en nuestra amada patria anda por el callejón de la amargura.